Llevaba queriendo ver Spaced desde que, hace años, vi Shaun of the dead (Zombies Party) y Hot Fuzz (Arma fatal), y me hice irremediablemente fan del tándem Edgar Wright-Simon Pegg-Nick Frost. Por ahí la tenía, y no sé por qué, no me ponía a verla. Ahora que The world's end está tan cerca (bueno, para algunos ya es una realidad, pero en España no llegará hasta Noviembre, básicamente cuando ya se haya visto en todo el mundo, pero ya sabéis, la piratería es malísima), con ese cierre de la Trilogía Cornetto, me entró la fiebre fan otra vez. Me cuesta mucho ponerme a ver una serie, porque tengo tantas pendientes, que me agobio y no sé cuál empezar. Así que, cuando acabo una, tardo en empezar otra. Hace poco vi la maravillosa Sherlock, y estaba cayendo en un bucle terrible de volver a verla. Quizá hubiera seguido viendo una y otra vez sus capítulos si no le hubiera puesto remedio: ese remedio fue empezar a ver Spaced de una maldita vez. Y me odio por haber tardado tanto tiempo en hacerlo.

La serie arranca con Tim (el personaje de Simon Pegg), que se encuentra en la calle después de que su novia le deje y le eche de casa; y con Daisy, que anda también en busca de un hogar. Ambos se conocen casualmente, y encuentran un anuncio de un piso perfecto: el problema es que en el anuncio pide que solo se admitirán parejas. Esto no les echa para atrás, y deciden fingir que son pareja para conseguir el apartamento. A partir de esta sencilla premisa, podemos disfrutar de una serie divertidísima. De verdad, lo es. Hay innumerables frases y momentos que os harán reír y recordaréis durante mucho tiempo (vale, yo la acabé de ver hace dos noches, pero estoy segura de que recordaré esas cosas). Hay momentos surrealistas, hay cierto toque friki, y hay innumerables referencias a la cultura pop y al mundo del cine. Estoy segura de que se me escapan más referencias de las que me gustarían, pero cuando reconoces una de estas, todavía es más divertido. Y es una serie original. No he visto una sitcom así. Esto no es lo mismo de siempre, y está muy bien hecho.
Gran parte del encanto de la serie recurre, por supuesto, en sus personajes que, por supuesto, forman un grupo variopinto y excéntrico:
-Tim: El protagonista. Dibujante de cómics, trabaja en una tienda de cómics. Sufre porque le ha dejado su novia, pasa horas jugando a la Play, se masturba con Gillian Anderson, le reza a Buffy, La amenaza fantasma le dolió tanto que llega a perder su trabajo por gritarle a un niño que quería comprar una figura de Jar Jar.... Vamos, lo normal. Un tío guay, un poco histérico y muy gracioso.
-Daisy: Escritora, y en teoría también periodista, en paro. Se define como una persona muy creativa, pero lo cierto es que pasa los días sin hacer nada, evitando el trabajo, buscando excusas para no enfrentarse al bloqueo y la máquina de escribir. Forma una gran, gran pareja con Tim.
-Brian: Probablemente, mi personaje favorito. Brian es un artista que vive en el piso de abajo de Tim y Daisy (pinta, ¿y qué pinta? Pues rabia, dolor, miedo... Esto es uno de mis gags favoritos de la serie, tendréis que verla para entenderlo), algo excéntrico y con cierta dificultad para relacionarse. Da momentos tremendamente divertidos, y conforme avanza la serie, descubres que en realidad, es un personaje muy tierno. Las bromas que proporciona gracias a su condición de artista sobre el arte contemporáneo son geniales.
-Marsha: La casera. Vive en el piso de arriba, con su hija adolescente, con la que tiene grandes discusiones a todas horas. Siempre la verás fumando, emborrachándose y tirándole los tejos a Brian.
-Mike: El mejor amigo de Tim. Está obsesionado con las armas y el ejército, al que desea volver, después de que lo expulsaran por coger un tanque para invadir París. Mantiene un bromance en toda regla con Tim.
-Twist: La mejor amiga de Daisy, Dios sabe por qué, ya que tienen muy poco en común. Twist está muy interesada en la moda, en ir monísima, y en pocas cosas más. Te juzgará gravemente por tu aspecto.
-Colin: El perro. No aparece en el primer capítulo, pero en seguida hará su primera aparición. Lo incluyo en los personajes porque no es una mascota de adorno que se pasea por ahí como en la mayoría de las series. Tiene protagonismo, e importancia en la trama. Y es la cosa más adorable del mundo. Si después de ver la serie no queréis tener a Colin en vuestras vidas, no tenéis corazón.
Aunque solo aparezca en dos capítulos, no puedo dejar de nombrar a Tyres, un bakala total que parece que nunca salga de la discoteca, y para el que cualquier combinación de ruidos pueden ser un temazo house con el que ponerse a bailar en cualquier momento.

Nota: 9
Enganchado me tiene la serie, muchas gracias por la recomendación
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