
Sunny trata el tema de la amistad, y de la amistad entre chicas. También tiene tono buen rollero. Vamos, sería la típica película de la que huiría si se hubiera hecho en Estados Unidos. Pero está hecha en Corea, y se nota. Si Corea me regaló la comedia romántica perfecta con My Sassy Girl, también me regala la mejor película sobre amistad entre un grupo de chicas que he visto, pese a los intentos de los americanos.
La película retrata la amistad entre un grupo de chicas del instituto, y su reencuentro en la edad adulta. Parece un poco típico, pero Sunny es una de esas películas que, dentro de lo aparentemente tópico de su argumento, sobresale y te ofrece algo distinto. La amistad entre el grupo de chicas es muy creíble, porque lo que enseña es lo que supone tener amigas a esa edad: las tonterías que haces con ellas, los líos en los que te metes, los ratos que se pasan juntas, los problemas que van surgiendo... Las ves, y te dan ganas de volver a esa edad y divertirte como se divierten ellas.
Además, los personajes no son idiotas. Gracias, de verdad. No son unas niñas cursis y tontas. Cada una tiene su personalidad, muy marcada. Hay algunos personajes que tienen menos peso y aparecen menos definidos, pero los importantes lo están. Y tenemos maravillas como la chica que solo habla con tacos, que es divertidísima; o la guapa del grupo, un personaje que mantiene el magnetismo y el misterio durante toda la película. La verdad es que, en conjunto, son un grupo muy carismático. Y esto es un detalle que puede parecer tonto, pero me encanta: se insultan, se llaman zorras, se meten en peleas con otras chicas. Puede parecer una tontería, pero me cansa un poco la imagen de chica delicadita, que parece que solo los hombres puedan decirse esas cosas entre colegas.
La película me hizo recordar buenos ratos con amigos, y a acordarme de apreciarlos otra vez. Pero también me recordó que la vida y los años pasan, y que no todo sale según el plan. Y que hay gente que se nos queda por el camino.

A mí Sunny me hizo reír, y me hizo llorar. Me hizo reflexionar sobre mi propia vida, y es una de esas películas que de verdad me han hecho disfrutar: no es solo que sea entretenida o en algunos momentos emocionante, es que tiene algo especial. Un algo que te deja una sensación impagable cuando acaba la película, entre felicidad y nostalgia.
Con muchas películas coreanas, me pasa que pienso que no debo recomendarlas para alguien que no está acostumbrado al cine coreano, porque creo que tal vez no puedan gustarles. Pero Sunny la recomiendo, y mucho, a cualquiera que quiera pasar un buen rato, y le apetezca ver una historia sobre la amistad y sobre la vida misma.
PD: Como curiosidad... Muchas de las actrices que hacen de las chicas de instituto tienen más de 20 años, pero parecen unas crías de verdad. No como en España, que cogemos a gente de más de 30 para papeles de adolescente que no hay quien se crea.
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